Son las 2 de la madrugada y estoy despierta terminando un trabajo rezagado de una de libre que debí haber hecho antes, pero estaba demasiado ocupada cuadrando horarios, ultimando apuntes y estudiando para otras asignaturas. Tengo el horario algo cambiado y duermo poco.
A 9 días del primer examen, estamos todos parecidos y la tensión se corta con un cuchillo. Nadie sale de juerga desde hace por lo menos un mes (a excepción de nochevieja) y lo último que se te pasa por la cabeza ahora mismo, es la imagen de alguien borracho llegando a las 2 de la mañana a casa y echando la pota sonoramente. Eso es lo que acabo de escuchar en el piso de mis vecinos de arriba.
Pero empecemos por el principio, y se entenderá mejor la situación.
Mis vecinos de arriba (de toda la vida) son el típico matrimonio con hijos (chica y chico), de 23 y 19 años, respectivamente. Hemos compartido colegio, pero no universidad; ya que ambos han estudiado o estudian en otra universidad distinta. Su estilo de vida siempre ha sido el de "a grito pelao", y es que se caracterizan por decirse las cosas a gritos los unos a los otros, especialmente las muy frecuentes broncas entre ellos. Analicemos miembro a miembra:
- PADRE: ni idea de a qué se dedica, pero sí es la principal fuente de ingresos de la familia; lugar que comparte desde hace un año con la hija, que maltrabaja por ahí de no sé qué. Este hombre se prejubiló hace dos años, y desde entonces ha desarrollado un hobby tecnológico: comprarse home cinemas, minicadenas, consolas, mp3 y toda clase de cacharritos, cuanto más ruido hagan mejor, para que se enteren bien los vecinos de su "altísima" posición económica. Han cambiado ya tres veces de coche, (sin necesidad) sólo para guardar las apariencias. Lo más sorprendente es que se dedican a simular que hacen obras en su casa: esto es, te compras un mueble de Ikea difícil de montar, y te dedicas a armarlo con gran estruendo, durante al menos tres semanas.
- MADRE: y que conste que la pongo en segundo lugar porque es una mantenida. Nunca ha trabajado y se enorgullece de ello, dándose aires de "señora de". Es la típica maruja que hace mil recados y toma mil cafés con sus amigas. Se caracteriza por montar grandes escándalos cuando tienen visitas, preparando comidas que hagan mucho ruido (termomix, batidoras, etc). Chilla a sus hijos a diario, y no me extraña. En las juntas de vecinos siempre propone derramas de 5000 € para arreglar el portal, porque según ella, desentona con la alta clase del resto del inmueble.
-HIJA: dos años mayor que yo, fuimos al mismo colegio, hasta que ella tuvo que repetir 6º de primaria por no ir a clase. Ha formado parte de varios lobbys y movimientos urbanos tipo (nacionalismo, hippies, chungos en general, góticos...) etc. Se hizo famosa en el colegio por "dejarse hacer" muy a menudo con mucho alumnado masculino. Se cambió de colegio y se fue a uno de esos donde te aprueban con un 3 y un poco de cuento. Después fue a la uni, estudió algo y se centró un poco; quizá gracias a que apenas pasa por casa, o está semi-emancipada.
-HIJO: lo que vulgarmente se puede considerar "un desecho social" pero de clase media. Se comporta como un animal, y estoy faltando al respeto de los animales al escribir esto. Su actitud es de "constante cabreo con el mundo", así que a más movida familiar, mas represión para él, y más rebeldía. Su habitación está justo encima de la mía, y teniendo en cuenta que las paredes son de papel, pues hasta le oigo hablar de vez en cuando. Es completamente asocial, aunque sí que tiene cuadrilla de macarras para salir. Se junta con gente chunga, y todos los fines de semana aparece a las 4 de la mañana montando el numerito. Empieza un año tarde la uni, y estos exámenes de febrero van a ser sus primeros exámenes. Mal empezamos. Siempre le han distinguido las movidas con la hermana, los portazos y los gritos con los padres. Súper borde, te lo encuentras por el portal y te pega un bufido a modo de respuesta. Le gusta mucho la música, así que me deleita aporreando una batería, una guitarra española y una eléctrica. También le gusta escucharla en la minicadena ultrasonora de su papá, sólo que prefiere la música pro-abertzale (nacionalista vasca) y a tantos decibelios como para hacer temblar la lámpara de mi techo.
Dicho esto, a nadie le quedará ninguna duda de la veracidad de esta afirmación: padres gilipollas = hijos perdidos en la vida.
Más de una vez se me ha pasado por la cabeza bajar a tocarles el tiembre de la calle a las 5 de la mañana, especialmente los domingos jijijijiji. Pero soy buena persona, y no me pongo a su altura; porque según ellos, viven en un barrio de alto standing. Y no es que sea un barrio selecto o de delincuencia, simplemente es un barrio normal y corriente de clase media-alta (más media que alta). Así que debe sentar muy mal vivir entre nosotros, cuando se pertenece a la clase social de los maleducados y pijos baratos, que no pueden, pero quieren que los demás pensemos que sí pueden. Esclavos de sus propios anhelos, víctimas del capitalismo.
